¿Cómo encontrar tu hoja de ruta a casa?

¿Cómo encontrar tu hoja de ruta a casa?

 

Considero que todos venimos a este mundo con el objetivo de aprender algo y desde ahí trascender. A mí, por ejemplo, me tocó aprender sobre amor propio y desapego y lo aprendí “a la mala”, por así decirlo, ya que mis relaciones de pareja fueron bastante complicadas, tóxicas y me sentía perdida, sentía que no era yo.

 

Encontrarme, ha sido volver a mí, volver a casa y a mi hoja de ruta, pero para volver a ella tuve que vivir de todo un poco y hoy puedo decir finalmente que llegué. Esto, por supuesto, implica seguir aprendiendo y nutriendo mis bases de amor propio como un ejercicio durante toda la vida.

 

El amor debería sentirse fácil, ligero, que te suma y no que te quita energía. Pero, para llegar a ese punto, lo primero es enfocarte en ti, en tus necesidades, en lo que te hace bien, en lo que te gusta y lo que no; enfocarte en crear tu propia hoja de ruta para volver a tu esencia.

 

Aquí te dejo algunos pasos para poder ir en búsqueda de ese camino:

 

  1. Autoconocimiento: es importante conocernos y darnos el tiempo para seguir descubriéndonos, porque vamos cambiando en el tiempo a medida que crecemos y por eso, nunca dejaremos de conocernos. Desde el autoconocimiento, sabremos exactamente qué necesito “yo” para tratarme con amor, cuidado y bondad.
  2. Aceptación de todo lo que soy, amarme no solo cuando todo va bien. El gran reto es amarnos cuando sentimos que “menos lo merecemos” o que hay cosas que no nos gustan o no nos salen bien. Trabajar en la aceptación es trabajar en amar todo el paquete que viene conmigo, mis luces y sombras, siendo conscientes que habrá días buenos y otros no tanto. Sin embargo, el amor siempre estará ahí para ser tomado por ti, es una fuente inagotable para nosotras mismas.
  3. Límites claros: aprender a generar el hábito de decir NO, de poner límites sobre lo que no va contigo. Parte de eso es ser coherente entre lo que piensas, sientes y dices y con eso enseñas al otro cómo quieres ser tratada o amada, hasta dónde puede llegar. Recuerda, cuando le decimos que SÍ a alguien más, le estoy diciendo que NO a mi ser interior, por eso al actuar fíjate si estás siendo leal a ti, a tu corazón.
  4. Acciones concretas: busca eso que te gusta y que tal vez dejaste de hacer hace mucho o encuentra algo nuevo que siempre quisiste probar. Tener acciones concretas, por más pequeñas que sean, te apoyarán a reconectar contigo y generar hábitos que nutran tu amor propio, que llenen tu vasija.

 

Todo esto que parece sencillo, es un camino propio, único que tomará tiempo, que será solo tuyo y nadie tiene por qué juzgarlo, es TU CAMINO. Disfruta de él, sin presiones, si no con bondad y compasión. Tú eres tu mejor aliada y nadie como tú misma para saber cómo afrontarlo.

Cómoda en tu piel

Cómoda en tu piel

Nos vendieron que el amor propio viene de manera inherente con el «ser delgada», «alta», «exitosa profesionalmente», «tener pareja» o «una piel perfecta». 

Por supuesto, nosotras nos adherimos a la fórmula que todos los medios nos daban, pensando que así llegaríamos a amarnos y ser felices. 

¿El resultado?, años de lucha y de rechazo a todo lo diferente a esos estándares. Lo peor es que cuando logramos acercarnos a esa meta—si es que lo logramos—nada sucedió, o incluso nos llegamos a sentir como impostoras. Te habrás puesto a pensar más de una vez: ¿es que hay algo malo en mí?, ¿seré yo la excepción a la regla? 

La verdad es que no existe una fórmula para ser feliz ni amarse incondicionalmente. Nadie nos dijo que el amor propio es un estilo de vida, que se cultiva y requiere práctica. No nos contaron que podíamos vivir cómodas con nuestra piel, sin etiquetas y sin costuras que nos limiten. 

Siendo sincera, tampoco es una tarea fácil cambiar nuestro estilo de vida e incluso puede ser que nos dé miedo soltar todas esas etiquetas que por un momento construyeron nuestra identidad. 

¿Cómo puedes empezar? Sigue estos sencillos pasos:


1.° Comienza a conocerte. 

No podemos amar algo que no conocemos. Piensa en ti como esa persona por la que te mueres por saber más de su vida. ¿Qué es lo que más disfruta?, ¿con qué sueña?, ¿qué necesita?, ¿a qué le tiene miedo?, ¿qué habilidades tiene?, ¿qué la hace única? Si no sabes que responder es una oportunidad para comenzar a explorar. 


2.° Escúchate

Durante años hemos apagado nuestra voz para escuchar al resto. Es momento de subir el volumen, conectarte con tu interior y escuchar tu diálogo interno. ¿Cómo te tratas a ti misma?, ¿cuáles son las palabras que frecuentemente usas?, ¿te tratas como a alguien que amas o que criticas?, ¿cómo quisieras que sea ese diálogo de aquí en adelante? 


3.° Suelta, suelta y suelta. 

Cuestiona cada una de las etiquetas que diste por sentada. Permítete soltar esos «no soy suficiente», los «debo ser perfecta», y las sobre exigencias que fueron marcando tu mente y tu cuerpo. Empieza eliminando cualquier pensamiento negativo, evita compararte con otras personas y sobretodo permítete ser tú, que ese es el único molde en el que encajas y que puede transformarse contigo todas las veces que así lo necesites